jueves, 4 de mayo de 2017

ANALISIS DE TEXTO




El viejo dolor de los revolucionarios




Por: Fernando Araújo Vélez




29 Abr 2017 - 8:42 PM


En estos días sin revoluciones, en estos días tan quietos, pienso en las viejas revoluciones y voy concluyendo que la palabra revolución pasó de moda, y me sorprendo y me angustio al comprender que las palabras y los conceptos pasan de moda, y que siempre hay alguien arriba o abajo que decide hacerlas pasar de moda porque no le convienen. Pasaron de moda las frases conciencia de clases y lucha de clases, y se enterraron las palabras proletariado, insurgencia, rebelión, y los manteles, como escribía Octavio Paz, dejaron de oler a pólvora, y los referentes, los viejos y luminosos referentes, también pasaron de moda, y ya pocos hablan de Lenin o de Trotski, de Marx o de Engel, de Rosa Luxemburgo o de Aleksandra Kollontái, de María Cano o de Teófilo Forero, y si hablan o escriben de ellos suele ser para satanizarlos.


Aquellas viejas palabras fueron reemplazadas por confort, alegría, obediencia, humildad, y el olor a pólvora se transformó en olor a dinero. La lucha bajo una consigna común, la disciplina, el endurecimiento bajo el fuego del riesgo constante que iban conformando a los revolucionarios, según Trotski, se convirtió en una competencia por aparentar, en un cumplir horarios dejando pasar el tiempo, sentados ante una computadora absorbiendo lo que quieren que absorbamos, basura, y en debilidad y facilismo. El lugar de los antiguos referentes, aquellos que dieron la vida por una causa, su causa, o aquellos otros que inventaron sus mundos con una pluma o un pincel, un piano o una cámara, ciegos, epilépticos o atormentados, fue ocupado por las estrellas de la farándula, a quienes volvimos ejemplos que seguimos porque lo importante era y es y será salir en la tele.


Y miramos hacia un lado y hacia otro, y ya nada huele a pólvora, porque hasta a la palabra pólvora la han proscrito. Y miramos hacia adelante y sólo percibimos más confort, más basura, más debilidad, más sonrisas postizas y más estrellas rutilantes que no dicen nada, porque precisamente no decir nada vende, adormece, nos mantiene en zonas de comodidad y nos aleja de aquel viejo dolor que era la esencia de los revolucionarios.


FICHA DEL DOCUMENTO

1.  Autor del documento 1. Autor (quién es, qué cargo desempeña)
Fernando  Araujo Vélez, columnista en El Espectador.

2. Título  del documento
El viejo dolor de los revolucionarios.


3. Identificación espacial y temporal. (cuándo y dónde se produjo o se dio a conocer este documento)
29 de abril de 2017.

4. Naturaleza del texto (carta, decreto, discurso, libro, panfleto, etc.)
Libro

5. Tipo de documento (fuente primaria = escrita en la misma época en que acontecieron los hechos descritos; o secundaria = escrita con posterioridad a los hechos relatados)
Fuente secundaria

6. Destinatario (a quién estaba dirigido, ante quién fue dado a conocer)
Esta dirigido al público ya que es un texto sacado del periódico.


7. Ideas principales del documento
Ya nadie habla de las viejas revoluciones  porque para la gente ya paso de moda, porque simplemente se ve más por el dinero y dinero que no por nosotros mismos.


8. ¿Cuál es la intención del autor?
Él quiere dar a entender que no todo en la vida es dinero ni fama, que debemos pensar más en lo que está pasando en el país y no dejarnos llevar por la lujuria.


9. opinión personal: escriba mínimo un párrafo en donde plasme su criterio personal sobre el texto 
Yo opino que el columnista tiene razón ,pues, ya que la gente no miramos ni a veces nos importa lo que pase con el país, somos tan conformistas que solo nos gusta el dinero y la lujuria. Como él dice para nosotros “la vieja revolución ya paso de moda”, para nosotros todo eso quedo en el olvido.

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